Los errores que se cometen al iniciar una empresa


Observas tu alrededor y por todos lados ves empresas, negocios, vendedores… desde fuera parece que todas son exitosas y te hace pensar e incluso anhelar tener tu propia empresa. De igual forma, al estar en un mundo con tanta información a la mano, escuchamos y leemos acerca de las historias de empresas que hoy son grandes y exitosas. Pero seamos sinceros, casi todos queremos tener una empresa o negocio porque creemos que es más divertido o que es más sencillo e implica menos esfuerzo que estar en una oficina 8 horas trabajando para “alguien más” teniendo responsabilidades que no nos gustan al 100%; creyendo que con juntar cierta cantidad de ahorros (sin tener en mente cuánto), lograremos buscar ‘qué podemos poner’ para convertirnos en empresarios.

Tener esa visión y ambición de querer ser emprendedores para convertirnos en empresarios es admirable, motivante e inspirador ya que se requiere de empuje y valor para tomar la decisión. Sin embargo, el crear una empresa implica enfrentar y asumir grandes responsabilidades que pueden ser no tan perceptibles a simple vista, realizar sacrificios y estar conscientes que al igual que un bebé, requiere de cuidados especiales, atención e inversión.

A lo largo de algunos años, he tenido la oportunidad de estar en contacto y convivio constante con muchos dueños de empresas, quienes en pláticas me comparten lo retador que implica crear, desarrollar y mantener una empresa. Incluso, también he dado el salto de emprender en varias ocasiones sin lograr “el éxito” como lo vemos en nuestro alrededor; ambas cosas me han llevado a identificar cuáles son los principales retos o errores que alguien puede cometer al momento de iniciar una empresa. Quisiera compartirlos para que el día de mañana que contemples iniciar tu propio negocio/empresa estés listo para afrontar algunos retos de muchos que se pueden tener:

  1. Crear por crear. Iniciamos pensando o diciendo “Me gustaría poner algo”, eso nos lleva a no tener claro qué es lo que verdaderamente queremos, nos apasiona o en lo que sabemos hacer. Y con ello, nos saltamos pasos esenciales para evaluar la viabilidad de lo que queremos ‘poner’ enfocada en atacar una oportunidad de mercado. Se deben contemplar estudios de mercado, análisis financieros, investigaciones de tendencias, etc. que nos permitan saber si hay un mercado cuyas necesidades podemos satisfacer.
  2. Contar con un análisis financiero completo. Esto puede sonar complejo pero en realidad no lo es, de hecho, es importante porque es base para hacer una empresa saludable. Muchas veces la gente sólo contempla la inversión inicial – esos ahorros que logramos juntar para arrancar una empresa – y deja de lado el capital de trabajo (costos de operación) para que el negocio funcione por un tiempo determinado, sobre todo en los primeros meses de arranque.
  3. Modelo de negocios. Al crear una empresa perdemos de vista elementos que explican, dan soporte y estructura; elementos que forman la columna vertebral del negocio. Desarrollar el modelo de negocios es clave, ya que éste nos ayuda a ver el panorama de lo que nuestra empresa ofrecerá, de qué forma, para quién, por qué, con qué medios, qué será lo diferente, etc. Existe el Canvas Model de Alexander Osterwalder que es muy útil para plasmar la idea de negocio.
  4. Pronosticar una operación demasiado optimista. Nos puede llegar a apasionar tanto la idea de tener nuestra propia empresa, que nos dejamos llevar por la emoción y creemos que las cosas van a salir tal cual las imaginamos. Es importante considerar que en el terreno de juego, la realidad puede cambiar y así como hacemos un plan optimista para ventas y costos, debemos de contemplar por lo menos dos planes más, uno conservador y uno pesimista. Debemos estar preparados para estar con nuestra empresa no sólo en las buenas, sino también en las no tan buenas.
  5. Visión en grande. Cuando iniciamos, debemos tener un objetivo grande para establecer procesos que le den formalidad a nuestra empresa, ya que muchas empresas van improvisando en el camino y toman decisiones que no son las más indicadas para el rumbo de la empresa. Se requiere hacer procesos que sean escalables.
  6. Aspectos legales y fiscales. Muchas personas le restan importancia a dar de alta una empresa legal- y fiscalmente, esto principalmente por creer que así podemos minimizar el riesgo al caer en el fracaso o porque es mejor ahorrar lo más que se pueda. Si queremos ser un gigante, debemos cumplir con lo que eso implica.
  7. Escatimar en talento y sueldos. Al momento de crear una empresa debemos contemplar que parte del éxito o fracaso que pueda tener, depende en gran medida de las personas que laboren en ella. Muchas personas buscan pagar mínimos sueldos o incluso no invertir en contar con mejores perfiles, lo que a la larga podría resultar en algo que escuchamos a menudo: Lo barato sale caro. Esto lleva a los empleados a no estar a gusto en su lugar de trabajo, ser poco productivos, realizar las cosas a medias, etc. traduciéndose en resultados deficientes para la empresa.
  8. Dejar a un lado gastos. Hay cosas que consideramos que no sumarían o afectarían si no los contemplamos. En la estructura de costos debemos considerar rubros como agua, luz, impresiones, renta, etc. Gastos que son esenciales para la operación de una empresa. Por otro lado, evitar ahorrar en gastos pequeños pero de gran impacto a la empresa, registrar nuestro nombre y logo en el IMPI, página Web, redes sociales, entre otros; ya que son gastos que se convierten en inversión.
  9. Redes sociales. Hoy en día es vital que una empresa tenga presencia en el mundo digital. Se vuelve obligatorio para poder llegar a nuestro mercado, ya que el consumidor basa sus decisiones de compra a través de lo que ve en la red. Una empresa puede demostrar su posicionamiento y capacidad de influencia a través de la interacción que realiza en redes sociales.
  10. Creer que no le rindes cuentas a nadie. Muchas personas dicen que quieren crear su propia empresa para “no trabajar para alguien más”, ese alguien que les asigna responsabilidades ajenas, exige cumplir resultados y evalúa el desempeño. Esto es una falsa creencia ya que al crear una empresa uno debe cumplir las expectativas de muchas personas alrededor: clientes, empleados, proveedores e inversionistas que al final son a los que terminamos rindiendo cuentas y trabajando para ellos. Incluso la exigencia y responsabilidad se vuelve aun más grandes pues la entrega de resultados ya no es a una persona sino a varias, llegando a impactar a familias enteras.

Por lo que el observar, pensar y dar el paso para crear una empresa debe representar riesgos, incertidumbres y retos que vale la pena enfrentar para superarnos a nosotros mismos y generar un cambio en nuestro entorno y sociedad.

 

María Fernanda Fuentes
Líder de Cuenta Clave