Saltar al contenido

Acerca de María Fernanda Fuentes Trejo

Líder Comercial Evenplan Querétaro

El elemento determinante en el desarrollo de las organizaciones y de nuestro país es el talento. Por ello, las empresas requieren de un aliado estratégico capaz de encontrar y seleccionar a las personas indicadas para sus estructuras, ya que al no seleccionar a un profesional que se adecúa a las necesidades de la cultura organizacional y de la posición, puede representar un altísimo costo en operaciones, inversión o ventas.

Todo el recurso humano de nuestra organización es valioso e importante, pero existen colaboradores más sencillos de reclutar que otros. Cuando se trata de cubrir posiciones directivas, gerenciales o técnicamente desafiantes, se vuelve necesario adoptar una visión de reclutamiento especializado que tenga la finalidad de cubrir las posiciones con un margen de error mínimo, ya que la selección de un candidato que no se apegue al 100% a lo que requiere una organización, impacta directamente a los objetivos generales y las consecuencias son muy costosas.

El objetivo de un aliado especializado en Reclutamiento Ejecutivo es generar un alto Retorno de Inversión (ROI) con la adecuada identificación de talento, a través de evaluaciones, análisis y filtros de los distintos perfiles en el mercado. En México y América Latina, únicamente el 8% de las vacantes son cubiertas con empresas especializadas en Reclutamiento Ejecutivo; mientras que en otros países como Reino Unido, donde la industria de reclutamiento es más madura, el 75% de las posiciones son reclutadas con compañías de Reclutamiento Ejecutivo. En otros países, como Alemania y Francia, los porcentajes llegan hasta un 50% y 40% respectivamente.¹

Uno de los valores más importantes que aporta un Reclutamiento Ejecutivo es que el o los candidato(s) se apegue(n) lo más posible a los requerimientos de la empresa; que no solo cumplan las especificaciones técnicas del perfil, sino que además cuenten con la experiencia necesaria para aportar más allá de lo que la posición les demanda. De igual forma, un empleado de alto nivel que se adecúe al 100% al perfil solicitado, no solamente nos ofrecerá su experiencia y habilidades, también aportará sus relaciones estratégicas en el sector empresarial que permita a la empresa tener una mayor proyección.

La demanda creciente de talento que enfrenta el sector empresarial, exige cambiar los procesos de reclutamiento que hoy en día muchas empresas siguen aplicando. La tendencia de aumento es clara en cuanto a la especialización de los puestos y aquellas organizaciones que se adelanten y comiencen a adoptar una verdadera visión de reclutamiento especializado y ejecutivo, tendrán una gran ventaja sobre su competencia.

El apoyo de un Reclutador Ejecutivo como Evenplan, es una inversión en mejorar la calidad de personal de una organización. Cuidamos cada uno de nuestros procesos, aportando valor a nuestros clientes y desarrollando soluciones que potencialicen los resultados.

En el mundo actual, no basta con llenar las características técnicas del perfil y experiencia para una determinada posición, sino que hay que marcar la diferencia.

Un directivo es una persona que, adicional a las responsabilidades directas que su puesto conlleva, es encargado de guiar a los colaboradores de la organización, coordinar tareas, organizar el funcionamiento interno, informar y revisar la salud financiera de la empresa; es como un director de orquesta. Esta persona que lidera el rumbo debe contar con ciertas características para realizar su papel con éxito; características que van más allá del conocimiento y el título que posee.

Estas son algunas de las características principales para que un directivo logre ser el líder que la empresa requiere para su óptimo desempeño:

  1. Adaptable: Sin duda alguna, esta cualidad es clave para un directivo de alto nivel. De hecho, resulta una característica sumamente difícil de desarrollar, pues un directivo, por la naturaleza de su posición, tiende a ser controlador. Tener todo bajo su control, es de hecho la mayor parte de sus responsabilidades, sin embargo, el directivo debe tener la habilidad de ser controlador y a la vez adaptable. Debe ser lo suficientemente receptivo al entorno en el que se desarrolla su empresa para encontrarse en constante cambio dentro de su organización, adaptarse a cambios del mercado y, a la vez, nunca perder el control de su organización. Para ello, debe ser alguien con rápida ejecución y toma de decisiones, sin miedo a tomarlas, por extremas que pudieran llegar a ser. Eso sí, sin descuidar la ejecución de dichas decisiones, esa debe ser impecable.
  2. Compromiso y congruencia: Un buen directivo debe estar consciente de que él es el ejemplo para muchos de sus empleados, la referencia de la empresa hacia los clientes y proveedores, y por ende todas sus acciones tendrán un impacto directo no sólo en su organización, si no también en clientes/proveedores e incluso en la vida personal de sus empleados. Por ello, el directivo debe pensar muy bien cómo quiere que sus empleados sean, cómo quiere ser tratado por sus clientes, y eso mismo hacerlo. Si, por ejemplo, el directivo es impuntual, tendrá un equipo impuntual; si el directivo es prepotente, su cliente seguramente será prepotente con él.
  3. Empatía: El directivo debe tener la habilidad de leer a la gente y para ello, es fundamental primero entenderla. Un directivo debe tener la capacidad de escuchar, observar y leer entre líneas para así, ser asertivo en cualquier mensaje que quiera transmitir, ya sea dentro o fuera de su organización. Además, el tener empatía ayudará a que conozca de una manera más precisa a la gente con la que se vincula y, por ende, podrá prevenir fallas, malos manejos o prácticas desleales dentro o fuera de la organización.
  4. Inteligencia emocional: Ocupar una dirección es estresante, pero ese estrés debe ser manejado y canalizado de una manera correcta por el directivo. De poco sirve un directivo irritante o explosivo que no controle sus emociones, porque incluso en las situaciones en los que se requiera mostrar dureza es importante mantener un ejemplo adecuado para la empresa, reflejando su cultura organizacional y filosofía.
  5. Responsable: Un directivo debe aceptar sus responsabilidades como líder, en las buenas y en las malas. Eso será bien visto y agradecido por todos quienes lo rodean y su equipo.

En Evenplan contamos con el servicio de Reclutamiento Ejecutivo, el cual es gestionado desde San Diego, California por nuestros socios de negocio Talentum Corporation y contamos con clientes en toda América. En Reclutamiento Ejecutivo, nos enfocamos en validar los soft skills que nuestros candidatos deben reunir para ejecutar un papel que vaya por encima de la línea, que aumente la productividad y genere resultados de alto impacto para la organización. Así podrás encontrar al director ideal para tu empresa.

Durante los últimos años, hemos escuchado por todos lados el término “Millennial” que describe a la Generación Y: personas nacidas entre 1980 y 2000, con particularidades muy marcadas con respecto a generaciones anteriores, que hoy se encuentran en plena edad laboral y productiva y, de acuerdo a un reporte de Deloitte, en 2025 esta generación representará el 75% de la fuerza laboral.

Hoy en día se vuelve obligatorio para las organizaciones conocerlos, entenderlos y realizar cambios en estructuras, compensaciones, motivadores, clima laboral y esquemas de trabajo para integrar nuevo talento, retenerlos y sacar lo mejor de ellos. Es por eso que vamos a compartirles cómo se comportan y qué es lo que buscan los jóvenes de esta generación en su experiencia laboral como becarios.

Se les identifica como personas idealistas e impacientes, ya que al estar acostumbrados a la tecnología buscan resolver todo inmediatamente. Es una generación caracterizada por tener altas expectativas y confianza en sí mismos. Quieren todo a la vez y no están dispuestos a soportar un trabajo poco interesante y rutinario, ya que su objetivo es tener una vida interesante y no sólo ganar dinero. Son personas motivadas por los retos y los proyectos que los enriquecen personalmente, ya que asumen que deben trabajar y desarrollar continuamente sus habilidades para mantenerse en un empleo. Algo característico de los millennials es que no les da miedo el cambio, al contrario, esto los motiva, ya que son personas con una alta capacidad de adaptación y dispuestas a aprender de cada cosa que hacen; esto los lleva frecuentemente a cambiar de trabajo, actividad o de sector.

Ahora bien, ya que hemos hablado de cómo se comportan, es importante también saber lo que busca un becario millennial en una experiencia laboral. Los becarios millennials ven el trabajo como un medio y no com un fin en sí mismo; por tal razón les mueve el deseo de independencia y de sentirse autosuficientes, el impacto en el bien social y el sentirse felices como empleados. Exigen nuevos valores en las organizaciones que estén enfocados en la sostenibilidad, el compromiso social y la transparencia; empresas que generen impacto positivo en el mundo y que tenga un sentido para su crecimiento como individuos. Buscan tener una guía y acompañamiento y por eso es muy importante que su mentor los guíe a llevar a cabo sus ideas de forma responsable, consciente y eficiente, con el objetivo de fortalecer su madurez profesional.

Otro aspecto que los millennials buscan en su experiencia como becarios es lograr un intercambio de conocimientos con la empresa y con su equipo de trabajo. Ya que se complementa la experiencia que ellos traen como estudiantes con información académica vigente y la retroalimentación de la experiencia que van acumulando en la organización. Se vuelve indispensable fomentar relaciones de apoyo y aprendizaje que se traducirán en resultados muy positivos tanto para el becario como para la empresa.

Más que una posición, hay que ofrecerles un proyecto, un objetivo a lograr, que además les enriquezca personalmente. Es por esto que en los programas de becarios que implementamos con diferentes clientes en Evenplan, cuidamos mucho que nuestros becarios sean asignados a un proyecto definido, medido por indicadores y del cual llevamos el seguimiento y evaluación periódica para conocer su desempeño y evolución, monitoreando con su mentor competencias y motivadores, con el objetivo de mantener en constante reto al becario millennial y que sea una experiencia laboral que aporte a su vida personal.

¿Cuántas veces hemos escuchado que la actitud lo es todo en la vida?

Según la RAE, el término actitud se define como una capacidad propia de los seres humanos con la que enfrentan el mundo y las circunstancias que se les presentan en la vida. La actitud que tomamos ante una situación marca la diferencia, ya que cuando algo sucede, no todos tenemos la misma respuesta. Existen actitudes positivas, que son aquellas que nos ayudan a enfrentar la realidad de una forma sana y efectiva; y las negativas, que son las que obstaculizan o entorpecen nuestra relación con el entorno. Lo increíble es poder tener la libertad de elegir entre una actitud y otra en cada momento de nuestro día. La actitud no sólo modifica nuestro propio comportamiento, sino que puede modificar un comportamiento grupal; una persona con una actitud positiva frente a los problemas, puede conseguir incentivar y motivar a un grupo a salir adelante, ser mejores y a innovar; mientras que una actitud negativa, consigue contaminar con conductas que llevarán al grupo al fracaso o a problemas. Una actitud positiva es un hábito en el que uno debe de trabajar diario para que se vuelva una forma de vivir ya que ésta tiene una correlación directa con el desempeño que tenemos ante las situaciones que se nos presentan en nuestra vida personal y laboral.

Una actitud positiva de la que quiero hablar en especial es la actitud de la excelencia, esta actitud que nos hace diferente de alguien ordinario por aquellas cosas extras que estamos dispuestos a realizar. Recuerdo que en mi casa me decían que cualquier cosa a lo que me dedicara, siempre fuera la mejor, por satisfacción propia. Esto mismo lo volví a leer en un libro llamado “Los Cuatro Acuerdos” del Dr. Miguel Ruiz donde el cuarto acuerdo dice lo siguiente: “Haz Siempre lo Máximo, lo Mejor que Puedas”, esto se refiere a que siempre hagas y entregues de ti lo mejor que puedas, jamás hagas cosas mediocres. Esta actitud de excelencia debe nacer de cada uno de nosotros por convicción, es un chip que nos hace dar un extra en todo lo que hacemos y que automáticamente nos pone en otro nivel de desempeño. Es una actitud mental que nos ayuda a tener mayor influencia en la gente, mayor confianza en uno mismo, desarrolla la importantísima cualidad de la iniciativa personal, mayor entusiasmo, una visión desarrollada de lo que queremos y propósitos/objetivos más definidos.

Por lo general, las personas están acostumbradas a dar o hacer lo que se les pide, lo necesario y nada más. Las personas exitosas han adoptado el hábito de dar esa milla extra, descubriendo que viene incluido con retribuciones abundantes que no son sólo físicas o materiales sino también emocionales y espirituales y por esto, no dejan escapar ninguna oportunidad en que pueden dar esa milla extra. Una buena actitud es clave para poder dar esa esa milla extra.

Cabe aclarar que no es ser perfectos ni buscar la perfección porque eso no existe, sino que el hecho de dar un 110% viene de dar o hacer algo que vuelva extraordinario lo que hagas en tu día a día.

Date la oportunidad de integrar este hábito, ya sea en la atención con tus clientes, en las relaciones con tus colaboradores, en la escucha activa durante una conversación con alguien, en el tiempo que pasas con tus seres queridos, etc. El objetivo es que puedas observar que con una buena actitud puedes alcanzar resultados que van más allá de lo ordinario.

Por: María Fernanda Fuentes Trejo, Líder Comercial


Observas tu alrededor y por todos lados ves empresas, negocios, vendedores… desde fuera parece que todas son exitosas y te hace pensar e incluso anhelar tener tu propia empresa. De igual forma, al estar en un mundo con tanta información a la mano, escuchamos y leemos acerca de las historias de empresas que hoy son grandes y exitosas. Pero seamos sinceros, casi todos queremos tener una empresa o negocio porque creemos que es más divertido o que es más sencillo e implica menos esfuerzo que estar en una oficina 8 horas trabajando para “alguien más” teniendo responsabilidades que no nos gustan al 100%; creyendo que con juntar cierta cantidad de ahorros (sin tener en mente cuánto), lograremos buscar ‘qué podemos poner’ para convertirnos en empresarios.

Tener esa visión y ambición de querer ser emprendedores para convertirnos en empresarios es admirable, motivante e inspirador ya que se requiere de empuje y valor para tomar la decisión. Sin embargo, el crear una empresa implica enfrentar y asumir grandes responsabilidades que pueden ser no tan perceptibles a simple vista, realizar sacrificios y estar conscientes que al igual que un bebé, requiere de cuidados especiales, atención e inversión.

A lo largo de algunos años, he tenido la oportunidad de estar en contacto y convivio constante con muchos dueños de empresas, quienes en pláticas me comparten lo retador que implica crear, desarrollar y mantener una empresa. Incluso, también he dado el salto de emprender en varias ocasiones sin lograr “el éxito” como lo vemos en nuestro alrededor; ambas cosas me han llevado a identificar cuáles son los principales retos o errores que alguien puede cometer al momento de iniciar una empresa. Quisiera compartirlos para que el día de mañana que contemples iniciar tu propio negocio/empresa estés listo para afrontar algunos retos de muchos que se pueden tener:

  1. Crear por crear. Iniciamos pensando o diciendo "Me gustaría poner algo", eso nos lleva a no tener claro qué es lo que verdaderamente queremos, nos apasiona o en lo que sabemos hacer. Y con ello, nos saltamos pasos esenciales para evaluar la viabilidad de lo que queremos ‘poner’ enfocada en atacar una oportunidad de mercado. Se deben contemplar estudios de mercado, análisis financieros, investigaciones de tendencias, etc. que nos permitan saber si hay un mercado cuyas necesidades podemos satisfacer.
  2. Contar con un análisis financiero completo. Esto puede sonar complejo pero en realidad no lo es, de hecho, es importante porque es base para hacer una empresa saludable. Muchas veces la gente sólo contempla la inversión inicial – esos ahorros que logramos juntar para arrancar una empresa – y deja de lado el capital de trabajo (costos de operación) para que el negocio funcione por un tiempo determinado, sobre todo en los primeros meses de arranque.
  3. Modelo de negocios. Al crear una empresa perdemos de vista elementos que explican, dan soporte y estructura; elementos que forman la columna vertebral del negocio. Desarrollar el modelo de negocios es clave, ya que éste nos ayuda a ver el panorama de lo que nuestra empresa ofrecerá, de qué forma, para quién, por qué, con qué medios, qué será lo diferente, etc. Existe el Canvas Model de Alexander Osterwalder que es muy útil para plasmar la idea de negocio.
  4. Pronosticar una operación demasiado optimista. Nos puede llegar a apasionar tanto la idea de tener nuestra propia empresa, que nos dejamos llevar por la emoción y creemos que las cosas van a salir tal cual las imaginamos. Es importante considerar que en el terreno de juego, la realidad puede cambiar y así como hacemos un plan optimista para ventas y costos, debemos de contemplar por lo menos dos planes más, uno conservador y uno pesimista. Debemos estar preparados para estar con nuestra empresa no sólo en las buenas, sino también en las no tan buenas.
  5. Visión en grande. Cuando iniciamos, debemos tener un objetivo grande para establecer procesos que le den formalidad a nuestra empresa, ya que muchas empresas van improvisando en el camino y toman decisiones que no son las más indicadas para el rumbo de la empresa. Se requiere hacer procesos que sean escalables.
  6. Aspectos legales y fiscales. Muchas personas le restan importancia a dar de alta una empresa legal- y fiscalmente, esto principalmente por creer que así podemos minimizar el riesgo al caer en el fracaso o porque es mejor ahorrar lo más que se pueda. Si queremos ser un gigante, debemos cumplir con lo que eso implica.
  7. Escatimar en talento y sueldos. Al momento de crear una empresa debemos contemplar que parte del éxito o fracaso que pueda tener, depende en gran medida de las personas que laboren en ella. Muchas personas buscan pagar mínimos sueldos o incluso no invertir en contar con mejores perfiles, lo que a la larga podría resultar en algo que escuchamos a menudo: Lo barato sale caro. Esto lleva a los empleados a no estar a gusto en su lugar de trabajo, ser poco productivos, realizar las cosas a medias, etc. traduciéndose en resultados deficientes para la empresa.
  8. Dejar a un lado gastos. Hay cosas que consideramos que no sumarían o afectarían si no los contemplamos. En la estructura de costos debemos considerar rubros como agua, luz, impresiones, renta, etc. Gastos que son esenciales para la operación de una empresa. Por otro lado, evitar ahorrar en gastos pequeños pero de gran impacto a la empresa, registrar nuestro nombre y logo en el IMPI, página Web, redes sociales, entre otros; ya que son gastos que se convierten en inversión.
  9. Redes sociales. Hoy en día es vital que una empresa tenga presencia en el mundo digital. Se vuelve obligatorio para poder llegar a nuestro mercado, ya que el consumidor basa sus decisiones de compra a través de lo que ve en la red. Una empresa puede demostrar su posicionamiento y capacidad de influencia a través de la interacción que realiza en redes sociales.
  10. Creer que no le rindes cuentas a nadie. Muchas personas dicen que quieren crear su propia empresa para “no trabajar para alguien más”, ese alguien que les asigna responsabilidades ajenas, exige cumplir resultados y evalúa el desempeño. Esto es una falsa creencia ya que al crear una empresa uno debe cumplir las expectativas de muchas personas alrededor: clientes, empleados, proveedores e inversionistas que al final son a los que terminamos rindiendo cuentas y trabajando para ellos. Incluso la exigencia y responsabilidad se vuelve aun más grandes pues la entrega de resultados ya no es a una persona sino a varias, llegando a impactar a familias enteras.

Por lo que el observar, pensar y dar el paso para crear una empresa debe representar riesgos, incertidumbres y retos que vale la pena enfrentar para superarnos a nosotros mismos y generar un cambio en nuestro entorno y sociedad.

 

María Fernanda Fuentes
Líder de Cuenta Clave